martes, 1 de febrero de 2011

Billy Branch 2006

Crónica publicada en febrero de 2006,
durante las presentaciones del armonicista en Ruta 61.

Miércoles 1 de febrero de 2006. Por fin llegó Billy Branch a la Ciudad de México, y hoy mismo tuvimos la oportunidad de presenciar parte del ensayo realizado en Ruta 61, con Vieja Estación, la extraordinaria banda que lo acompañará durante sus tres presentaciones.

Con nosotros está, pues, el extraordinario Billy Branch, quien fue armonicista de Wllie Dixon...

Y fue con Dixon, precisamente, con quien lo conocimos hace ya varios años, en uno de los legendarios festivales de blues organizados por Raúl de la Rosa a fines de los setenta y durante la década de los ochenta.

Comprobamos en el ensayo algo que sabíamos desde hace tiempo: Vieja Estación está a la altura del compromiso que significa acompañar como banda a un músico formado en la mejor escuela del blues. Así que, a partir de esta noche tendremos tres espectáculos al nivel de nuestra urgencia de buena música.



Jueves 2 de febrero de 2006. What a night!, nos dice Ignacio Espósito, evocando así la sensación de bienestar de un famoso baterista de Liverpool. What a band!, le respondo, con la certeza de que la noche esta sostenida por un alma universal que tiene su ombligo en la Ciudad de México, y dos cordones umbilicales cuyos extremos tocan Chicago y el barrio de Palermo, en Buenos Aires.

Billy Branch y Vieja Estación mostraron la belleza del blues cuando éste pende del talento y la capacidad expresiva de grandes músicos. El armonicista de Chicago pudo decir su discurso gracias, en gran parte, a que Ignacio Espósito, José Luis Sánchez, Mauro Bonamico y Santiago Espósito ejecutaron con sorprendente acierto las piezas que apenas si habían ensayando uno o dos días antes: Bring it on home, Grown mery, The blues follow me around, Crazy mixed up wild, Everysight to the blind, Crank it up sckecht my beck, Boom Boom, Crazy mixed world, Got my mojo working, Key to the Highway y otras.


En la segunda parte de la noche, Ezequiel Espósito fue llamado por Billy Branch, y pudimos entonces escuchar dos voces sin otra geografía que la isla del blues. También subieron Betsy Pecanins y Male Rouge, descritas por Branch como “my princess” y “a sexy girl”, respectivamente.

Como era de esperarse, el lugar se llenó; y entre los presentes no faltaron músicos extraordinarios y figuras de la farándula: Jaime Holcombe, Betsy Pecanins, Iván Lombardo, Malena Fonrouge (Male Rouge), Hernán Silic (Pelusa), Raúl de la Rosa, Octavio Soto (El Charro) y Javier García, entre otros.

Lalo Serrano, dueño del lugar, hizo milagros para que el servicio estuviera a la altura de las circunstancias. Apenas un día antes, el bar man se había largado; sin embargo, Lalo fue pulpo que atendía todas y cada una de las solicitudes de su equipo.



Viernes 3 de febrero de 2006. La noche del viernes fue extraordinaria en muchos sentidos: abarrotado el lugar, Lalo Serrano tuvo que dar instrucciones para bajar la cortina y, así, evitarse la pena de decir a los rezagados que ya no cabía ni un alfiler; Las Señoritas de Aviñón ofrecieron un concierto de blues que llegó, de veras, a los niveles de lo excelso.

Vieja Estación, por su parte, demostró con razones de peso por qué se ha convertido en el grupo en el que o con el que todos quisieran tocar, y su poder de interpretación explica claramente por qué Billy Branch ha quedado profundamente satisfecho y agradecido por contar con los buenos aires de Vieja Estación.

Billy Branch se dio entero, sin condiciones, incluso sobrepasando los límites de la bondad y la complacencia: no sólo tocó blues como los grandes (porque él es un grande), sino que, además, se dio tiempo para dictar cátedra y expandir la idea de que el blues es más que un género musical: es un gesto humano, una sudoración, un brote universal del alma.


Sábado 4 de febrero de 2006. El fin de semana amarró bien, porque a las ocho de la noche del domingo se transmitió por radio la primera parte de la entrevista al armonicista, con la presencia en cabina de Octavio Herrero, Lalo Serrano, Cecilia García-Robles y, por supuesto Raúl de la Rosa, conductor del programa Por los senderos del blues.


Lo cierto es que el sábado Ruta 61 fue de nuevo punto de encuentro de amantes del blues y de músicos conocidos, medio conocidos y absolutamente desconocidos.

Como la noche fue abierta por Memo Briseño, tuvimos la oportunidad de ver, después de mucho tiempo, a la hermosa Hebe Rosell, que acompañó a la banda en algunas de las canciones. A propósito y si no contamos a las embarazadas, por ahí anduvo el ser más pequeño que ha visitado Ruta 61, un bebé.

También estuvieron Iván Lombardo, ex-integrante de Las Señoritas de Aviñón; el escritor y periodista Jaime Avilés, el guitarrista Alejandro Marcovich, el charro Octavio Soto; Nicolás Martínez Marentes, líder de The Lyria; Raúl de la Rosa y Cecilia, su compañera; Tania Molina, reportera de La Jornada; Arturo Olvera, del Esto; los artesanos Febe y Carlos, que le regalaron a Billy Branch un vitral con su perfil; el coordinador del Plantel del Valle de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, maestro José Remus, con Teresa, su esposa; María de la Luz Roa. ¿Quién más? ¡Mucha gente! Jaime Holcombe había quedado de hacerse el aparecido, pero a la mera hora no llegó.

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